Valor razonable vs precio de adquisición

Valor razonable vs precio de adquisición

Con la entrada en vigor en el año 2007 de las normas internacionales de contabilidad (NIC) nuestro tradicional sistema del coste histórico o precio de adquisición fue  sustituído por otro más acorde al mundo empresarial: el valor razonable.

 

 

 

Cuáles serán los bienes afectados por este nuevo criterio es una materia aún en discusión, pero parece que será obligatorio para los activos y pasivos financieros que formen parte de una cartera de negociación o que sean instrumentos derivados (no incluyéndose préstamos o partidas de clientes) y voluntario para otros elementos (como por ejemplo para los elementos de inmovilizado).
Pensar que la aplicación de este criterio contable es algo totalmente novedoso es un grave error ya que en nuestro país se lleva utilizando desde el 27 de Julio de 1992 aunque únicamente para la contabilización de las participaciones en los FIAM.
Pero, ¿qué es el valor razonable? La NIC 39 lo define como la cantidad por la que puede ser intercambiado un activo entre un comprador y un vendedor debidamente informados, o puede ser cancelada una obligación entre un deudor y un acreedor con suficiente información, que realizan una transacción libre. Es decir: el valor de mercado o en su defecto una estimación del mismo.

La NIC 18 también da una referencia al mismo definiéndolo desde el punto de vista de los ingresos como el valor por el que un activo podría intercambiarse entre partes informadas y experimentadas en una transacción libre.

Valorar a precio de mercado va a suponer un fuerte cambio para todos nosotros ya que muchas partidas contables sufrirán cambios importantes especialmente los de inmovilizado, y más concretamente los terrenos y construcciones, que tendrán que ser valorados mediante tasación. En el caso de que no existiera posibilidad de calcular el valor de mercado de los activos ésta se hará por el coste de reposición.

Así, la amortización acumulada podrá reexpresarse proporcionalmente con el cambio en el valor bruto del activo o eliminarse contra el valor bruto contable del activo y reexpresar el importe neto hasta su valor revalorizado.

El principal problema que vemos en la aplicación de este principio es la fiabilidad de las tasaciones que pueden inflar determinados resultados, por lo que creemos que este aspecto ha de ser regulado para evitar la pérdida de objetividad contable. No obstante, sus ventajas son claras y en nuestra opinión superiores a sus inconvenientes ya que operaciones tales como transacciones, permutas, fusiones, fondos de comercio, aportaciones de capital y la valoraciones de elementos de inmovilizado serán infinitamente más acordes a la imagen fiel del patrimonio de la empresa que al fin y al cabo es en lo que se basa cualquier sistema contable.